viernes, 26 de agosto de 2016

Cancionero de mano: Almanaque

Hay
un
instante
a
primeros
de
diciembre:
los
relojes
se
paran,
se
apagan
los
ordenadores,
las
máquinas
de
café.
Hay
un
instante
a
primeros
de
diciembre:
no
recuerdo
el
porqué
ni
tampoco
el
cómo

Cortázar

¿Por qué, a ciertas horas, es tan necesario decir: "Amé esto"? Amé unos blues, una imagen en la calle, un pobre río seco del norte. Dar testimonio, luchar contra la nada que nos barrerá. Así quedan todavía en el aire del alma esas pequeñas cosas, un gorrioncito que fue de Lesbia, unos blues que ocupan en el recuerdo el sitio menudo de los perfumes, las estampas y los pisapapeles.

("Rayuela")

El apuntador: Rey eterno (originariamente en La Escena)

REY ETERNO


El Imperio Romano y las televisiones.
El miedo y el deseo de volar.
Espartaco y el insomnio.
La pupila de un puño.
La floresta incipiente en las rodillas.
Los pareados. La justicia. La velocidad
de la luz. Walt Whitman y James Brown.
La falta de piedad en los hoteles.
El peso insoportable del silencio.
La ansiedad de Odiseo a su regreso.
La noche interminable de Floyd Patterson.
La elegancia histriónica del vencedor.
Las cuentas pendientes de la historia.
La ceremonia nocturna por el combatiente.
Los trazos imborrables en la arena.
Cada victoria proclamada en el desierto.
Mahoma, Yahvé, la honda de David.
La prensa sucumbiendo al dulzor de los adjetivos.
La soberbia como metáfora de lo incierto.
El cuadrilátero y la comedia musical.
La retórica disimulando lo evidente.
El cansancio de Foreman. La rabia de Frazier.
El Get back de los Beatles y el ingenio
de Oscar Wilde. El púgil invisible, traidor
y postrero. La memoria y la publicidad.
Los jefes de estado del tamaño de una hormiga.
El eco de África en Nueva York.
La comba y el saco. Los hijos y la comunidad.
Los ajenos que te ponen en un altar.
Los ajenos que se ofrecen como
hijos adoptivos. Cada paso de baile,
cada verso. Cada prosa, cada reto.
Golpe a golpe. Verso a verso.
El cronista y el don nadie.
Las madres y las mujeres 
de la primera fila. Superman,
Marilyn, Pelé. Cada caída
y cada negación de lo imposible
conspiraron, llegaron al acuerdo
de nombrar Rey Eterno
a Muhammad Ali.

El apuntador: Café Paraíso (originariamente en La Escena)

EL APUNTADOR: CAFÉ PARAÍSO


Sale el sol,
es martes
por
la mañana.
El día es
una cuenta
atrás,
la posibilidad 
de salir
de este
embrollo,
de atravesar
el umbral
y
sentarme
ante
un café
mientras
observo 
conversar
a
la gente,
disfrutar 
de
una tregua,
salvarse
de 
la quema.
Escucho
una canción:
renazco
en ella.
Soy
un tipo
con suerte:
necesito
muy poco
y
lo poco
que necesito,
lo tengo
al alcance
de
la mano.
Sale el sol,
es martes
por
la mañana.
La vida es
una cuenta
atrás.

De cabeza / El efecto retardado

DE CABEZA



El efecto retardado


Sería por el horario nocturno o porque vi el partido en bermudas, pero la sensación que tuve el pasado domingo ante el debut del Oviedo en Valladolid fue la de estar viendo algo como en diferido. Como si viera el Campeonato Carioca o el Torneo de Clausura argentino. Yo no me acabo de acostumbrar a que la liga se inicie en las entrañas de agosto. En septiembre todo era más fácil pues uno podía identificar la vuelta del fútbol con el regreso al cole; además, en mi caso, no he logrado abandonar la sensación de que el comienzo de año es en otoño y no en enero. Qué le voy a hacer, no acabo de madurar. Mido el tiempo en temporadas. Soy una versión levemente mejorada de una mezcla entre futbolero y eterno estudiante. Así que, con estos antecedentes, me puse a ver el partido de un Oviedo en continua renovación, pues no hay verano sin grandes cambios en la plantilla y en el cuerpo técnico. Aunque sospecho que tal cosa no es exclusiva del equipo carbayón y que forma parte de una dinámica propia del mercado, que se alimenta de un continuo carrusel de novedades y especulaciones.
Con una sensación de efecto retardado, examinaba, más que contemplaba, al equipo de Hierro. Y digo examinaba, pues es la típica actitud del aficionado al principio de curso: a ver qué nos han traído; a ver cómo están los que se quedaron... El Oviedo, ya lo saben ustedes, ha comenzado perdiendo, pero es obligatorio a estas alturas ser optimistas. Los de Pucela jugaron casi todo el encuentro a cantar la canción de "abre la muralla, cierra la muralla". Y cuando los azules lograron abrirla, se encontraron con Becerra, el portero blanquivioleta, que en esta ocasión fue más cancerbero que nunca y acabó por ser el mejor del partido.
Con los años, me vuelvo más sucesivo que simultáneo: necesito seguir un orden. Y por estas fechas me fijo primero en los jugadores nuevos y luego en el sistema. Me llamó la atención Lucas Torró, el mediocentro cedido por el Madrid, que por estatura y disposición bien podría ser el controlador aéreo del equipo: ese que procura que no haya choques y regula el tráfico; quien avisa si hay pista libre para aterrizar o despegar.
La afición volvió a Oviedo bajo las expectativas ya de un nuevo día en el calendario y yo me quedé rumiando la certera afirmación que le oí a Manu Sarabia: "las soluciones las ofrecen quienes no tienen el balón pero las toma quien lo tiene". La clásica frase que debería figurar en todo vestuario.



                 Fernando Menéndez

viernes, 24 de junio de 2016

Pasolini (viernes)

Hay un destino físico en la ideología

Atahualpa Yupanqui (viernes)

Después vienen los otros, los que dicen: "Tengo mi mensaje" y han escrito dos zambas, una chacarera y una canción protesta, y a eso lo llaman mensaje. Eso es falso. Mensaje es una vida. Mensaje es los setenta y cinco años de Andrés Chazarreta tocando danzas y nunca hablando de mensaje.