lunes, 30 de abril de 2012

Las formas del mundo (5) / Nómadas

CON la misma persona. Quien está al lado es tan irreconocible como quien está a miles de kilómetros. Imaginar es una manera de conocer. No saber si dentro de seis horas habrá algo para cenar. Se piensa que son mentiras para darse importancia. Si no fuera por su oficio. El fusil para matar y la comida para comer. No hay más vueltas. Les pondrá mala cara. Es cansancio o tristeza. Pero el público no se dará cuenta. No quiere más que víctimas o verdugos.

domingo, 29 de abril de 2012

Las formas del mundo (4) / Nómadas

PERSEGUIDO por el hábito, olvidó esa frontera que une y separa a la vez la noche del día. Así hasta que el deseo se vuelve siniestro como un cazador furtivo. Alguien repara en el daño. La realidad no es esa pensión de poco precio. La multitud es un dragón solitario, una bestia de mil idiomas poseída por el silencio. Puede un trazo anticiparse a desfiles de muchas páginas.

viernes, 27 de abril de 2012

Las formas del mundo (3) / Nómadas

SI recorre las habitaciones ya no hay nadie. Nadie con quien reconocer ese olor a cerrado que dejan las noches. Se puede cortar con un cuchillo. Le molesta tanto silencio y tanta tranquilidad. Enciende la radio. Se ha metido otra vez en la cama. Le gustaría que el calor tuviera tacto, tuviese forma. La ropa hasta el cuello. Mira el punto rojo encendido de la radio. Hasta la una no llega el cartero. El mundo comienza a mediodía. Cerrar los ojos. Defenderse del porvenir. Lentitud.

martes, 24 de abril de 2012

Las formas del mundo (2) / Nómadas

EL amanecer posa una gota de amarillo en cada rincón del mundo. Lo primero que pinta un niño es el sol en una esquina del folio. Un cuenco de caldo camino del cielo. No suele haber nadie donde estuvo el agua, pero si pone atención, sobre todo deseo, se escucha el rumor de quien pasó. Músicos de calle: dónde los poetas que viajaron al infierno, que pasaron cien noches, que esperaron. Lo último que pinta un niño es el coche delante de la casa y los dos garabatos que hacen el humo de la chimenea. Una taza de agua. Turbia. En la capital más alejada de la felicidad.

lunes, 23 de abril de 2012

La buena letra, Rafael Chirbes

"Y me pregunto de qué nos valió la honradez, la entrega, el querer que las cosas fueran como creíamos que tenían que ser". Así, con ese grado de resignación, se expresa la narradora de "La buena letra" en un texto concebido como una especie de larga carta o diario en que una madre le recuerda a su hijo lo mezquina que se vuelve la vida a causa de la insidia que la Historia y la intolerancia pueden llegar a filtrar en las vidas privadas y la cultura doméstica de todos y cada uno de nosotros. Ahí está una de las claves de la perdurabilidad de la novela de Chirbes: su ausencia de histerismos o soflamas; la sustitución de la natural estridencia que provoca la indignación por un discurso discreto, resistente; aunque no por ello carente de ideología. Estamos en guerra, me ha dicho el escritor y profesor Domingo Caballero: la balacera silba por encima de nuestras cabezas y en el peor de los casos (y cada vez con mayor frecuencia) apunta directamente a alguno de nuestros órganos vitales. Las bajas aumentan día a día: los millones de parados; las familias en cuyas casas no entra ningún salario ni subsidio... Tal vez haya alguien a quien la imagen le parezca excesiva, pero las bajas empiezan a ser ya - literalmente - bajas: en Roma, a las puertas del Panteón de Agripa, los ciudadanos se han manifestado porque el número de suicidios, a causa de la crisis económica, aumenta dramáticamente: según los datos, cada día en Italia un pequeño empresario y un trabajador se quitan la vida agobiados por las deudas y la falta de expectativa para superar las dificultades. O el recuerdo, cada vez más sentido, del jubilado griego que se quitó de en medio temeroso ante la posibilidad de ser una carga para los suyos o verse, en un horizonte no muy lejano, revolviendo entre la basura algo que llevarse a la boca. "He visto el futuro y es un crimen", qué poco sospechaba Leonard Cohen de la contundente verdad de esa frase cuando la escribió. En el caso de nuestro país, una sociedad que viajó hacia la democracia tras superar un enorme, y en parte aún impune,crimen, la sensación de viajar hacia el pasado a pasos agigantados es cada vez mayor: la destrucción, capítulo a capítulo; viernes a viernes, del Estado de bienestar; las diferencias económicas cada vez más acusadas entre clases sociales... Por eso, releyendo "La buena letra" a la rala luz de nuestro día a día,se me antoja urgente que la literatura recupere e intensifique la oblicuidad con respecto al contexto social, político, cultural en que se desenvuelve. Rafael Chirbes, su trayectoria, es ejemplar en este sentido: "Entonces sentí que aquella lucha desesperada por la supervivencia era la forma de amor que nos habían dejado." Si sobrevivir siempre fue una necesidad, ahora se ha convertido en una obligación. Y la literatura, al menos así lo veo yo, debería arrimar el hombro en dicha supervivencia.

domingo, 22 de abril de 2012

Batman íntimo ("Luto perpetuo", Ted Mckeever)

Amparado por la aséptica intimidad de una sala de autopsias: EL hombre es un animal sincero cuando está a solas. En la tarjeta atada a la cremallera pone treinta años. Llego después de todo el trasiego. Mi diagnóstico es un remordimiento. Ya sé que Gordon es un experto en arrimar el ascua a su sardina. Tal vez tenga razón. Tal vez sea la impotencia mi principal poder. ¿Pero qué clase de poder es éste, que arrasa por igual el camino correcto y el camino equivocado? A pesar de todo, soy un hombre con suerte. Aunque sospecho que, en mi caso, la suerte sólo es una forma cicatera de olvidar mi infancia. A pesar de ser un experto en escabullirme, me siento continuamente observado: el ojo de la épica; el ojo del futuro; el ojo de los secretos; el ojo de la enfermedad... Un impacto oscuro en un lugar limpio y bien iluminado. Así me veo yo. STEVENSON decía que, como mínimo, somos dos. En mi pecho retumba a menudo un baile nocturno. Dulce y siniestro. Como si un caudal de velos fuera pisoteado. Entonces detengo el baile. Escucho enredada por gàrgolas y cornisas una voz grave y circular. ES difícil pensar de uno en uno. Cuanto màs se comparte la justicia más se parece a la venganza. Si al final de cada jornada no soy capaz de discernir ningùn detalle, los músculos y el vigor se me atenazan por el trabajo baldío. LOS ojos extremadamente abiertos en un cadáver es la pregunta más dura de responder; la pregunta imposible de soportar. Ni mis años de tàcticas, sacrificios y derroches logran ayudarme. Así va a ser mi testamento: un goteo silencioso de papeles arrugados. No merecen herencia mis decisiones. Ni las buenas ni las malas. NO estoy preparado para luchar contra la gratuidad. La búsqueda de causas me otorgaba siempre un sentido. Ni dinero, ni sexo, ni pensamiento. ¿Cómo ganar una batalla cuándo todos gritan "nada"? POR primera vez me siento ridículo con este traje. En escaparates, quioscos y pantallas se repite mi silueta. No soy un orador. Mi discurso es seco, brusco. Alfred subraya en el diccionario las palabras que, desconfiado, he suprimido de mi vocabulario. Son aquellas por las que tomé la iniciativa. Ahora son pequeños cuerpos vacíos. No dicen nada aunque todo lo nombren. HASTA Joker respetaba los significados. Y eso que, con toda seguridad, fue quien más talento puso en hacerme daño. No podía vivir sin mí: "¡Todo es una broma! Todo aquello por lo que la gente se desvive...¡No es más que una monstruosa y demente broma! ¿Por qué no le ves tú la gracia? ¿Por qué no te ríes? CAMUS regresa a Sísifo para elogiar así la tozudez humana. Continuar sin descanso un trabajo inútil y sin esperanza es una hermosa insensatez. Sé que son cada vez màs las voces que me comparan con el mito griego. Y también sé que en dicho paralelismo no hay compasión, sino más bien burla. Según Homero, Sísifo era el más prudente y sabio de los mortales. Pero de nada sirve saberlo. CREÍA que Gotham y su enfermizo empeño por destruirse a sí misma una y otra vez era mi particular piedra. Pero me han rectificado para decirme que yo, y sólo yo, soy mi propia piedra. ¿A dónde huir entonces, si vaya donde vaya padeceré sobre mi espalda el peso excesivo del esfuerzo? "SÍSIFO es el héroe absurdo. Lo es tanto por sus pasiones como por su tormento. Su desprecio de los dioses, su odio a la muerte y su apasionamiento por la vida le valieron ese suplicio indecible en el que todo el ser se dedica a no acabar nada." (Albert Camus) PERO tengo una nueva motivación: memorizar los nombres de todos aquellos con los que no he cumplido. Prolongar y animar sus historias más allá de su fundido en negro.

sábado, 21 de abril de 2012

Las formas del mundo (1) / Nómadas

EMPEZAR y acabar la semana con la misma canción. Obsesionarse con ella. Tararearla por la calle, en casa, en el trabajo. Paraísos que duran un instante. Como la película de su vida segundos antes de despedirse. A oscuras. La única luz en los pestañeos del equipo de música. Le pregunto hasta cuántas veces seguidas podía escucharla. Nunca las cuenta. No da importancia a la cifra: signo de un idioma que desconoce.

viernes, 20 de abril de 2012

Un río entre dos funerales, Mohammed Bennís. Icaria Poesía. Traducción de Luis Miguel Cañada

La voz de Delfos que añora Hölderin regresa como un rumor; como un cauce subterráneo que alimenta la historia y la vida de los grandes ríos de la civilización. Mohammed Bennís (Fez, Marruecos, 1948), uno de los poetas e intelectuales (ensayista, crítico y profesor de literatura árabe) más importantes de Marruecos, escribió en el año 2000 este caudaloso "Un río entre dos funerales" que toma al río y su naturaleza cambiante como inacabable metáfora de memorias, emociones, deseos, temores... Traducido por Luis Miguel Cañada, uno de los mayores divulgadores entre nosotros de la poesía árabe, el libro de Bennís remonta y fluye por el curso de una serie de largos poemas dispares en su concepción formal y versal. El aliento del poeta de Fez parece único: apelar al río por las razones del mundo; pero las geometrías en que se deconstruye este aliento son diversas. No conviene olvidar que entre los múltiples méritos de Mohammed Bennís está la versión en árabe de "Un coup de Dès", de Mallarmé. Sebú-Éufrates-Nilo: "El río (...) babilonio que rastrea las estrellas."