viernes, 31 de mayo de 2013

Batman íntimo

(AMPARADO POR LA ASÉPTICA INTIMIDAD DE UNA SALA DE AUTOPSIAS)


El hombre es un animal sincero cuando está a solas. En la tarjeta atada a la cremallera pone 30 años. Llego después de todo el trasiego. Mi diagnóstico es un remordimiento. Ya sé que Gordon es un experto en arrimar el ascua a su sardina. Tal vez tenga razón. Tal vez sea la impotencia mi principal poder. ¿Pero qué clase de poder es éste que arrasa por igual el camino correcto y el camino equivocado?

A pesar de todo soy un hombre con suerte. Aunque sospecho que, en mi caso, la suerte sólo es una forma cicatera de olvidar mi infancia. A pesar de ser un experto en escabullirme, me siento continuamente observado: el ojo de la épica; el ojo del futuro; el ojo de los secretos; el ojo de la enfermedad... Un impacto oscuro en un lugar limpio y bien iluminado. Así me veo yo.

Stevenson decía que, como mínimo, somos dos. En mi pecho retumba a menudo un baile nocturno. Dulce y siniestro. Como si un caudal de velos fuera pisoteado. Entonces detengo el baile. Escucho enredada entre gárgolas y cornisas una voz grave y circular.

Es difícil pensar de uno en uno. Cuanto más se comparte la justicia más se parece a la venganza. Si al final de cada jornada no soy capaz de discernir ningún detalle, los músculos y el vigor se me atenazan por el trabajo baldío.

Los ojos extremadamente abiertos en un cadáver es la pregunta más dura de responder; la pregunta
imposible de soportar. Ni mis años de tácticas, sacrificios y derroches. Aprieto en mi mano la hoja de 
servicios. Así va a ser mi testamento: un goteo silencioso de papeles arrugados. No merecen herencia ninguna mis decisiones. Ni las buenas ni las malas.

No estoy preparado para luchar contra la gratuidad. La búsqueda de causas me otorgaba siempre un sentido. Ni dinero, ni sexo, ni pensamiento. ¿Cómo ganar una batalla cuando todos gritan "nada"?

Por primera vez me siento ridículo con este traje. En escaparates, quioscos y pantallas se repite mi silueta. No soy un orador. Mi discurso es seco, brusco. Alfred subraya en el diccionario las palabras que, desconfiado, he suprimido de mi vocabulario. Son aquellas por las que tomé la iniciativa. Ahora son pequeños cuerpos vacíos. No dicen nada aunque todo lo nombren.

Hasta Joker respetaba los significados. Y eso que, con toda seguridad, fui quien más talento puso en hacerme daño. No podía vivir sin mí.

"¡Todo es una broma! Todo aquello por la que la gente se desvive... ¡ No es más que una monstruosa y demente broma! ¿Por qué no le ves tú la gracia? ¿Por qué no te ríes?"

Camus regresa a Sísifo para elogiar la tozudez humana. Continuar sin descanso un trabajo inútil y sin esperanza es una hermosa insensatez. Sé que son cada vez más las voces que me comparan con el mito griego. Y también sé que en dicho paralelismo no hay compasión, más bien burla. Según Homero, Sísifo era el hombre más prudente y sabio de los mortales. Pero de nada sirve saberlo.

Creía que Gotham y su enfermizo empeño por destruirse a sí misma una y otra vez era mi particular piedra. Pero me han rectificado para decirme que yo, y sólo yo, soy mi propia piedra. ¿ A dónde huir entonces, si vaya donde vaya padeceré sobre mi espalda el peso excesivo del esfuerzo?

"... Sísifo es el héroe absurdo. Lo es tanto por sus pasiones como por su tormento. Su desprecio de los dioses, su odio a la muerte y su apasionamiento por la vida le valieron ese suplicio indecible en el que todo el ser se dedica a no acabar nada" (Albert Camus)

Pero tengo una nueva motivación: memorizar los nombres de todos aquellos con los que no he cumplido. Prolongar y animar sus historias más allá de su fundido en negro

(antes en literaturas.com)


jueves, 30 de mayo de 2013

Dicen de mí (autobiografía) / 15

Así llegamos a que los jubilados sean unos insensatos que ponen en peligro el equilibrio financiero del mundo occidental porque piden, gentuza insolidaria, que no les bajen su ya magra pensión o, al menos, que se ajusten a la subida del IPC. Pero en cambio qué injusto y disolvente - cosas de rojos irredentos - exigir, supongamos, una tasa a las operaciones financieras, una décima de más a las Sicav, o un mayor control fiscal a las grandes fortunas. ¿Qué tal si apretamos un poco las desorbitadas ganancias de ciertos empresarios textiles - espejos de emprendedores -  que hacen blusitas en edificios infectos de Bangladesh? Ya sabe José K. ,ya, que es muy feo decir estas cosas. Una grosería, una muestra de intemperancia. Lo que le asombra es que sea mucho peor denunciar el crimen que cometerlo. Porque los culpables, no hay más que tener ojos, son quienes promueven o mantienen con su acción o falta de ella, tantas y tantas injusticias. Y no, en absoluto, los damnificados por ellas o quienes, adoloridos, claman contra tanta infamia (José María Izquierdo)

miércoles, 29 de mayo de 2013

Dicen de mí (autobiografía) / 14

En aquel tiempo, buscaba los atardeceres, los arrabales y la desdicha; ahora, las mañanas, el centro y la serenidad (Jorge Luis Borges)

Carátulas / 4

"SIGN OF THE TIMES". PRINCE

El cuerpo frenético de James Brown y la cabeza atormentada de Billie Holiday. Prince proclamó su ambigüedad en 1987, en los estudios de Paisley Park. "Sign of the times" es un parque temático de la música negra, Las Vegas del funksoulRandBpsicodeliapop.
Si yo fuera tu novia trataría de parecerme al hombre que te ama. Con leche corto de café antes de los whiskys sin hielo. Obscenidades de Disneyworld. Pero el cervatillo ya nos venía avisando: "Purple rain" era Jimmy Hendrix probándose lencería fina de una de sus groupies.

(antes en 7de7.net)

martes, 28 de mayo de 2013

Dicen de mí (autobiografía) / 13

Me voy a extraviar de un modo decidido (Peter Handke, "Fantasías de la repetición")

Debajo de la Parra / 42

No, querido Ángel, lo siento. Pero si yo fuese Dios no tendría exactitudes ni secretos.
No, querido Ángel, lo siento. Si yo fuese Dios sería un dios jodido e irremisiblemente parecido a mí.

(Teocentrismo)

viernes, 24 de mayo de 2013

Lusitanias / 9

VER CLARO

Toda poesía es luminosa, hasta
la más oscura.
Es el lector quien a veces,
en lugar de sol, tiene dentro niebla.
Y la niebla nunca deja ver claro.
Si regresa
una y otra vez
y otra vez
a esas sílabas encendidas
quedara ciego de tanta claridad.
Bendito sea quien llegue.

(Eugénio de Andrade)

Carátulas / 3

"UNPLUGGED IN NEW YORK". NIRVANA


Toda rabia tiene su salida de emergencia. Su botón rojo de alarma. Se sienta en una silla junto a sus tres compañeros. Satisfecho de llevar ante las cámaras su chaqueta de andar por casa. El libro de estilo del crooner define "versión" como un retrato tardío, como una intimidad venida de lejos.
"El hombre que vendió el mundo", de David Bowie. Las futuras viudas no soportarán su herencia. Demasiado ambigua. No procura predilecciones.

(antes en 7de7.net)

jueves, 23 de mayo de 2013

La casa en ruinas. Manuel García Rubio. XVI Premio de novela Ciudad de Salamanca. Ediciones del Viento

Ricardo Tremp, un hombre con presente y grandes ocupaciones, ha de regresar a su pueblo de origen: en su casa natal abandonada ha ocurrido un accidente que lo obliga a trasladarse hasta allí y suspender sus responsabilidades diarias. Con este regreso a su pasado, el relato que nos propone Manuel García Rubio entra en un ámbito de difícil discernimiento entre la realidad y el deseo; entre la memoria y lo que ha quedado de ella en nosotros hoy en día. Una vez que Tremp aparece por Saucedal ( así se llama la localidad donde nació) los recuerdos comenzarán a reconstruir un relato que iremos conociendo poco a poco, de manera que podamos participar del mismo desasosiego e inquietud que el propio protagonista. García Rubio nos incita a plantearnos una pregunta añeja pero no por ello menos trascendente: ¿Es posible reconciliarnos con nuestro pasado? En la hipotética o acertada respuesta a dicha cuestión se modula la intriga y pasión de "La casa en ruinas". Una respuesta que provoca citas con espectros; voces felices pero fantasmales agazapadas al otro lado de la línea de un teléfono abandonado años atrás. Las historias incongruentes son las más atractivas, se dice en un momento de la novela. Tal vez la escritura de esta obra sea un intento de confirmar tal afirmación. Y aunque las incongruencias, en la mayoría de los casos, traten de investirse con las características de un género (fantástico, thriller, terror...), en el caso de "La casa en ruinas" emanan de la vida misma que, puestos a analizar, es un relato fantástico, sin que responda, como tan a menudo pretendemos, al consabido sentido común.
Sobre el tono de la narración, hay desde la primera frase una precipitación hacia lo inexorable. Como si todo lo narrado fuese imposible de eludir. Carece de esa levedad o retranca soterrada que observo en el poso de la mayor parte de las novelas de Manuel García Rubio. Una especie de distancia de cortesía; de discreto  humorismo que aquí está de más. Nada puede distraernos de la ansiedad que genera tratar de pactar con nuestro pasado; intentar reiniciar un amor que tal vez hubiera sido un conducto natural hacia la felicidad. La historia, en el punto de su resolución, lejos de allanarnos el camino; de satisfacer el bienestar de lector repantigado, abre una nueva dimensión, nos descubre una tierra baldía donde florece inquieta la memoria.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Dicen de mí (autobiografía) / 12

Sin saber que el pasado es invención / que ayuda a reinventar lo venidero (Jordi Doce, "Lección de permanencia")

Debajo de la Parra / 41

No hay hueco sin hilo musical, ni intervalo sin su ruido de fondo.
No hay superficie sin su histeria, ni apariencias sin sus redobles.
¿Tan difícil es guardar un minuto de silencio?
¿Tan difícil guardar luto por nuestra palabrería?

lunes, 20 de mayo de 2013

Carátulas / 2

"THE CAUTION HORSES". COWBOY JUNKIES

Las canciones más importantes son aquellas que te cuesta escuchar. Cowboy Junkies. Por una asociación idiota vinculaba su nombre al de un grupo punk. En eso consiste la vida: en abandonar asociaciones idiotas por asociaciones imposibles. Levantar la casa unos centímetros de la tierra. Para salvarla de serpientes y crecidas. Gente hacendosa y discreta. Doméstica y apasionada. Su penúltima tarea: limpiar de gasolina y héroes el "Thunder road" de Springsteen.

(antes en 7de7.net)

Lusitanias / 8

PESSOA

Donde tú estés, sin haber regresado de ninguna parte, sin ganas de partir a donde nunca llegarás, porque allí ya es ayer, me encuentro contigo. Me mandas sentarme: y ambos, a la mesa de uno de los cafés de la eternidad escribimos cartas que nunca nadie recibirá. Pero te ríes, sabiendo que ÉL, el inCógnito, las lee, y también posiblemente las escribe, a través de ti, a otro que tiene tu rostro y tus manos, y sin embargo no eres tú, y me está mirando ahora. Y tú me dices: ¡Es un fantasma! Y te ríes más, donde comienza a descender un crepúsculo que, en otro lugar, se llamaría Muerte: pero que tú sabes que es más que la muerte y, a la vez, una vida a la que nadie osa aspirar.

Y te callas, pensando en aquella a quien escribiste las cartas que nadie nunca leyó después de ti, ni ella misma a la que mirabas, en un escritorio lleno de sol y de viento, pensando en barcos y velas, mientras que ella pensaba en lo que tú sentirías por ella, sin saber que lo que tú sentías sólo ella lo podía sentir, en ese reflejo de un tiempo donde ella apenas sería la sombra de alguien que podría haber sido. (Y esa súbita sombra turba tu sombra, que yo miro, y me asombra.)

(Nuno Júdice, "Un canto en la espesura del tiempo")

sábado, 18 de mayo de 2013

Carátulas

STAN GETZ / ASTRUD GILBERTO / JOAO GILBERTO

Los pájaros tropicales, con sus picos orlados de leyendas, anidan en las bocas apetentes de los saxofones. Fornido de tirantes y betún, el paseante distingue en la distancia el grano de sal, la cadencia de lo desconocido, la cándida insinuación.

Debajo de la Parra / 40

Va a ser el día. El día pleno en que el sauce de mi infancia diluya el ácido suburbial de las palomas. Son sus ramas las que cantan, las que ponen voz a los pájaros. Es su frondosidad la que no quiere que olvide los fardos de lana al por mayor, los mugidos nocturnos, los antibióticos de aguja como nuestro primer ascenso social.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Dicen de mí (autobiografía) / 11

Ni el Arco Triunfal de Tito
tras destruir Jerusalén.
Ni la Quinta Avenida
cubierta de papelines de colores,
cuando Mac Arthur regresó
de Corea.
Tan solo dos hombres cualquiera
que penetraron en un camino,
dejando a su paso un revuelo de pájaros
y amarillas flores de retama.
La primavera no tiene manos serviles.

(Miguel Suárez, "De entrada")

Debajo de la Parra / 39

Este es el triunfo de la insidia:
limar nuestras preferencias
en lugar de limar
nuestras diferencias.

domingo, 12 de mayo de 2013

Polvo en el neón, Carlos Castán. Tropo editores. Fotos de Dominique Leyva

No es necesario escapar de nada ni de nadie para salir pitando. Está el horror de los pies hinchados y la tuberculosa rutina de ser un mirón. En "Polvo en el neón", Carlos Castán, copilotando el fotógrafo Dominique Leyva, se impone contar una historia que siempre es igual y siempre es distinta: la del viaje sin destino. Qué tienen los escritores, más remisos a versionar  y a revisar su propia tradición que músicos y pintores. A estas alturas del camino ya hay suficientes standards  para acometer versiones que dignifiquen a los autores precedentes y a las nuevas obras. Quinn y Jessica arrancan flanqueados por ese mapa tan familiar de neones y locales de carretera. El mapa es un tópico pero el talento de un cuentista como Castán nos empuja a saltar al asiento trasero del coche. En el inicio del relato se encomienda a Sam Shepard y su "Crónicas de motel". La nómina podría brillantemente completarse con Jack Kerouac y Barry Gifford. Que la fotografía tiene su propia musculatura narrativa nos lo demuestra  Dominique Leyva ya desde la foto que abre el libro: un neón en forma de capitel jónico anunciando un hotel. La pretenciosidad de baratillo que recrea la cultura clásica es el convencimiento de que, con lo poco que tenemos, aspiramos por lo menos a la apariencia.
Casi siempre es así: para que haya una Jessica siempre hay un John que pasea en descapotable a tu Sally. La noticia inesperada de la herencia de una tía solterona convierte la huida en una misión. Mejor solo, pero Jessica tiene la insistencia de una sirena. Además del dinero hay un viejo hotel de carretera. Se supone que entre Quinn y su hermano no serán difíciles los dividendos.
Qué tal si las Jessicas del mundo se comprimen bajo la sombra de una corazonada. El carrusel de rastrojo y carmín que inventó Coppola y el ronco romanticismo de Tom Waits incomodan a Quinn porque viajar es tiempo presente. El futuro no cabe en ninguno de los huecos del coche. A menudo se conjuga amor en torno al caballero andante y éste exprime en contra una pronunciada desafección. Tan difícil es comprender que el asfalto, milla a milla, va consumiendo la memoria. Si tomas una variante a una hora en que el tráfico escasea, probablemente conducirás directo hacia tu pasado más remoto. A partir de cierta edad, los destinos temporales sustituyen a los espaciales. Quinn tiene un hermano mayor a punto de caer, un motel en el que no se ha hecho en años ningún tipo de reformas, el recuerdo de una prima que otorga la dosis de tragedia necesaria en cualquier familia de clase media. Al final siempre hay un hueco, un cubículo, una suspensión de todo lo que fue trascendente. Salvo para Sally, a la que la amnesia rugosa del asfalto no ha conseguido diluir. Sally sigue su rumbo, es decir, no se ha movido de donde estaba. Queda, para una urgencia, la mística barata del peregrino, del vagabundo, del corre calles: "Pensó que probablemente lo que de verdad le gustaba en esta vida era irse, y que todo es banal y pequeño al lado del que se va."

viernes, 10 de mayo de 2013

Lusitanias / 7

ya no te necesito
tengo la compañía nocturna de los animales y la peste
tengo la semilla doliente de las ciudades levantadas en el comienzo
de otras galaxias, y el remordimiento

un día presentí la música estelar de las piedras, me abandoné
al silencio
es lentísimo este amor que avanza con el latir del corazón
no, no necesito más de mí
poseo la dolencia de los espacios inconmensurables
y los pozos secretos de los nómadas

asciendo hasta el conocimiento pleno de mi desierto
dejé de estar disponible, perdóname
si cultivo regularmente la nostalgia de mi propio cuerpo

(Al Berto)

Dicen de mí (autobiografía) / 9

Lo peor es creer / que se tiene razón por haberla tenido (José Ángel Valente, "Punto cero")

jueves, 9 de mayo de 2013

miércoles, 8 de mayo de 2013

Dicen de mí (autobiografía) / 7

Aunque había algo en los bares que me gustaba: la sensación de que en ellos se mantenía viva la posibilidad de que pasara algo largamente esperado, por mucho que hasta el momento no hubiera pasado nada (Richard Ford, "De mujeres con hombres")

Debajo de la Parra / 36

Supongo que Rulfo llenó su posterior silencio dibujando los típicos monigotes del día de los inocentes.
Supongo que callar a tiempo lo dice todo.

viernes, 3 de mayo de 2013

Dicen de mí (autobiografía) / 6

Uno de los crímenes abominables de la civilización occidental y la cultura cristiana ha consistido precisamente en convencer a las grandes masas populares de que las palabras sólo son elementos significantes (Roque Dalton, "Prosoemas")

Lusitanias / 6

25 DE ABRIL

Esta es la madrugada que yo esperaba
El día inicial entero y limpio
Donde emergemos de la noche y del silencio
Y libres habitamos la sustancia del tiempo.

(Sophia de Mello Breyner)

miércoles, 1 de mayo de 2013

Dicen de mí (autobiografía) / 5

Amo este instante en que la razón parece alejarse del hombre y en que el lenguaje queda como único vínculo con un continente que se conoce (Nuno Júdice, "Un canto en la espesura del bosque")

Debajo de la Parra / 35

La penúltima revolución que dormita en un sillón Voltaire. Se enrosca, es un gato persa preocupado por su plato de leche. No delatará ni montará ningún escándalo pero que no le toquen la noche, que no mancillen el silencio ni la espera.