lunes, 29 de septiembre de 2014

Notas de lectura: Mercedes Cebrián

Acabo de leer "El genuino sabor" de Mercedes Cebrián. Una lectura superficial o mal intencionada puede concluir que Cebrián busca el camino del frikismo o del exotismo hipster como validación a su escritura. Pero el punto de vista, el lugar desde donde se narra "El genuino sabor" no es un terreno que busque solazarse con la originalidad por la originalidad. No sería propio de una autora de la agudeza de Cebrián buscar lo original como una causa. Descubriéndonos lo líquido y blando que es un concepto como "marca España"; auscultando el tórax de los tópicos de las identidades, "El genuino sabor" nos devuelve la imagen resultante de mirarnos en el espejo del casticismo, la patria y el costumbrismo. Si a Valle-Inclán le restas tremendismo, el esperpento resultante es una mofa ajustable, adaptable. Al final mucho más incidente. Como cuando un crío cuela entre las figuras del Belén a un indio y a un vaquero: es en este desajuste histórico-temporal donde medra y esponja la escritura de Mercedes Cebrián.

Majestic (mudanza)

Una niebla cubre los cristales del café.
La niebla de las calles de la ciudad
se refugió aquí, siguió el ejemplo
de nuestros pasos. No bebes café,
pero una infusión calienta: la taza
y la conversación. Nos habituamos
a reflejar la ciudad uno al otro,
las calles serán nuestro lugar, la plaza
donde nos dimos la mano por primera vez
para revelarnos a nosotros mismos,
seremos el espacio
donde la ciudad adquiere conciencia
y revela sus archivos, el fluir
del río que nos transporta los ojos
hasta el mar cuando la niebla se disipa
y deja que los árboles se derramen
por las cuestas. Ahora las mimosas
iluminan Febrero. Bebe tu té,
iremos a dar nueva forma a las cosas,
sorprender los lugares hasta donde
la pasión nos trajo; inscribámonos
en un espacio de arduas luchas, sueños
de libertad, flores nacidas
de la sangre de los vencidos. La mañana
despunta. Acaba de beber, la luz
lima el granito, sus aristas.
La ciudad
aceptará los dientes de nuestra sed.

(Egito Gonçalves)

jueves, 25 de septiembre de 2014

Investigar (1) (Mudanza)

¿Cómo es posible caminar en dirección  al Misterio?
¿En dirección a lo que no sé?
Si camino en dirección  al Misterio es porque el Misterio ya fue descubierto por mí.
Si esto pasara en un circo sería tildado de farsa.
Tú ya sabes dónde escondería la joya (fuiste tú quien la escondiste) y ahora pides que te pongan una venda en los ojos.
Qué estás haciendo, te preguntan.
Investigo - respondes.

Oda (mudanza)

El mar yace; gimen en secreto los vientos
    Por Eolo cautivos;
Sólo con las puntas del tridente las vastas
    Aguas pliega Neptuno,
Y la playa es alba y llena de pequeños
    Brillos bajo el sol claro.
Inútilmente parecemos grandes.
     Nada, en el ajeno mundo,
Como grandeza nuestra vista reconoce
      O con razón nos sirve.
Si aquí de un manso mar mi honda huella
      Tres olas borran,
¿Qué me hará el mar que en otra playa
       Es eco de  Saturno?

(Ricardo Reis)

sábado, 13 de septiembre de 2014

Familiar (mudanza)

La ciencia no camina en dirección al Misterio. Ni en dirección a lo Extraño.
La ciencia camina en dirección a lo familiar.

(Gonçalo M. Tavares. "Breves notas sobre ciencia." "Enciclopedia")

Matar a un ruiseñor (poema)

Apalearon a un negro por echar un piropo a una cajera rubia.

Esperó a que regresara el silencio. Levantarse del banquillo y seguir sin que haya cambiado nada. Tengo dos niños: un chico y una chica. No sé cómo explicarles que en la vida, lo más obvio, es precisamente lo más difícil de conseguir.

Apalearon a un negro por echar un piropo a una cajera rubia.

El tiempo que tardé en guardar mi reloj de bolsillo, en ordenar los papeles, en repasar mentalmente los argumentos que utlicé, bastó para quedarme solo.

Apalearon a un negro por echar un piropo a una cajera rubia.

Levántate, tu padre se retira de la sala. Un coro de mujeres y hombres en el gallinero del juzgado. Se ponen de pie. Quieren creer que ya no son esclavos.

Apalearon a un negro por echar un piropo a una cajera rubia.

El hombre que pasa bajo los pies del coro es un abogado blanco, joven y viudo.
Miró por nosotros, eso es lo que cuenta.

Apalearon a un negro por echar un piropo a una cajera rubia.

No, no pueden aceptar que la derrota sea un mandato divino.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Debajo de la Parra / 92

LECTOR TE DOY Y NO PÚBLICO

Preservar
a las vacas,
salvar
a las abejas
de tanta
intransigencia,
de tanta
novela
de invernadero.
Preservar
el mugido,
salvar
el zumbido
de la ambrosía
del marketing,
de la primavera
perpetua
que requiere
el clientelismo.