jueves, 29 de octubre de 2015

Biblioteca hallada en un bolsillo

BIBLIOTECA HALLADA EN UN BOLSILLO


“Saber perder”, David Trueba

La intimidad es un espacio convencional. Los cuerpos insisten en perdurar. Es su obligación. Y hay pasajes que son sueño para que el resto sea real.


“Dublinesca”, Enrique Vila-Matas

No quisiste ser un Galdós, de ahí tus afecciones.


“Pájaros de América”, Lorrie Moore

Ante mis ojos, el ave fénix tiene el tamaño exacto de un colibrí.


“Los Pichiciegos”, Fogwill

En la guerra vuelven a ser niños y apuran sus desvelos preguntándose qué jodido sortilegio convocó al mar junto a la nieve de por vida.


Poemas de amor”, Anne Sexton

Desinhibido e indiscreto, el poema enseña su cuerpo marcado de exclamaciones.


“La luz es más antigua que el amor”, Ricardo Menéndez Salmón

No hay carrera sin su manifiesto. Sin la proclamación un  tanto solemne de nuestra perífrasis.


“Razón de más”, Antonio Méndez Rubio

Verbenas e inesperados veranos también palpitan en la conciencia. No es necesario poner en evidencia las contradicciones ajenas. El poeta no es un delator.


“El que desordena”, Tomás Sánchez Santiago

Como si Juan de Mairena hubiese descubierto la columna espiral del castellano, sus extremidades perplejas.




“La dama del perrito”, Anton Chéjov

Paso las tardes mirando por la ventana. Sin mover un músculo pese a la premura del mundo. Daría la vida por tener un secreto; por alguien que me mirase de soslayo. Apenas un segundo bastaría. Las estaciones  vuelven a manifestarse guardando su orden correspondiente.
Epílogo.


“Jakob Von Gunten”, Robert Walser

Cuando los ríos rebosan su cauce y no es posible separar las ramas de las pertenencias.


“Libertad bajo palabra”, Octavio Paz

De la vida admito lo paradójico: su calculado arrebato, sus elocuentes silencios.


“El día antes de la felicidad”, Erri de Luca

Al final, y después de mucho esfuerzo, aprendí que un hombre sabio no se distingue de un superviviente. Es decir, aprendí a callarme a tiempo.
Y me acostumbré a llevar una moneda de más en el bolsillo.


“Nadie es más de aquí que tú”, Miranda July

Tal vez sea la joven que se queda en casa un sábado por la tarde para leer “Madame Bovary”.
Quizás la misma que, pocos años después, se pone el astracán de su abuela.
O la que ahora piensa que casi todos los fines de semana son una insufrible despedida de soltera.


“Alianza y condena”, Claudio Rodríguez

Si por mí fuera, un pequeño animal. Alevoso y nocturno. Que mastica nieve y camina contra el viento. De ceño romántico y elemental en sus sentidos.


“La isla”, Giani Stuparich

Reducir el número de adjetivos. Restar énfasis a la redacción. La pena carece de retórica. Cualquier aspaviento es coqueteo. Inoportuno. Obsceno.





“Rimbaud el hijo”, Pierre Michon

Que este aerolito doblemente francés escriba con su rastro el nombre de Carlos Edmundo de Ory. Que la verdad del poema no tiene testamento ni tierra firme.


“Misteriosamente feliz”, Joan Margarit

La tertulia de las desolaciones tiene lugar en un piso céntrico, recién alicatado y con calefacción central. Un lugar propicio a la mansedumbre. De manera esporádica me sumo a la reunión y cuando lo hago, enarbolo siempre la misma cita de Pierre Michon:
“Izambard amaba la poesía y la practicaba, pero lo hacía al modo de esos hombres que sienten pasión por la caza, por los gratos relatos otoñales en que hay plumas y sangre, nobles vocablos de montería y cetrería, trompas al revolver de un bosque resplandeciente como un ángel pero que, si llevan escopeta y salta ante ellos la liebre con sus expresivas orejas, se echan a temblar, cierran los ojos y yerran el tiro. Y, cuando regresan, dicen que tuvieron buena caza.”


“El valle de las gigantas”, Gustavo Martín Garzo

Quizás sigamos ocultos en la profundidad del bosque.
Quizás los grandes depredadores se conformen con garbanzos duros, migas de pan.


“AMARANTH precedido de AMASTRIS”, Roger Santiváñez

Necesidad de jerga, slang en el ombligo de la meseta. Gárgola esculpida en el “Panhispánico de dudas”. Lo mismo en el pasto que, aburrida y sin rumbo, vagando en el metropolitano.


“Literatura de izquierda”, Damián Tabarovsky

El escritor: un buzo que sólo encuentra pecios sin valor y, aún así, insiste en su inmersión.
El texto literario: un sistema donde ha de predominar la indefensión, es decir, la libertad.


“No amanece el cantor”, José Ángel Valente

Y en el centro nocturno, si existiera, un palmeral sin visitas, un oasis sin objeto, un goteo de voces sin audiencia.



                                                                Fernando Menéndez










1 comentario:

  1. Esencias de lucidez con un poco de inconformismo y otro de melancolía. Tal como me gusta.

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