martes, 10 de noviembre de 2015

Insurrección

La poesía, como la filosofía, trabaja a la contra; por ejemplo, contra la cultura, contra la lengua de la cultura, contra el método, contra lo que se  sabe hacer; y contra la idea de musicalidad que parece perseguirla, idea que actúa con frecuencia diluyendo la precisión, esa cualidad irrenunciable de lo poético - y el llamado rigor formal es sólo el modo de alcanzar la precisión (Olvido García Valdés)

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