domingo, 21 de febrero de 2016

Matar a un ruiseñor (poema). Harper Lee, in memoriam

Apalearon a un negro por echar un piropo a una cajera rubia.

Esperó a que regresara el silencio. Levantarse del banquillo y seguir sin que haya cambiado nada. Tengo dos niños: un chico y una chica. No sé cómo explicarles que en la vida, lo más obvio, es precisamente lo más difícil de conseguir.

Apalearon a un negro por echar un piropo a una cajera rubia.

El tiempo que tardé en guardar mi reloj de bolsillo, en ordenar los papeles, en repasar mentalmente los argumentos que utilicé, bastó para quedarme solo.

Apalearon a un negro por piropear a una cajera rubia.

Levántate, tu padre se retira de la sala. Un coro de mujeres y hombres en el gallinero del juzgado. Se pone de pie. Quieren creer que ya no son esclavos.

Apalearon a un negro por echar un piropo a una cajera rubia

El hombre que pasa bajo los pies del coro es un abogado blanco, joven y viudo.
Miró por nosotros, eso es lo que cuenta.

Apalearon a un negro por echar un piropo a una cajera rubia

No, no pueden aceptar que la derrota sea un mandato divino.

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