miércoles, 8 de febrero de 2017

De cabeza: The Rat Pack (originariamente en La Nueva España)

DE CABEZA


The Rat Pack


Sabemos que existen dos formas de ver el centro del campo: como una sala de estar o como un pasillo. El centro del campo es una botica: una cumbre de alquimistas que le dan vueltas al fluido mágico que anticipe espacios, grietas o agujeros en la defensa rival. Una sala de estar que sólo se abandona por necesidad  o por el reclamo de grandes citas o grandes momentos. 
Si es un pasillo, el centro del campo es un lugar por el que se pasa a carreras, con prisa. Con la determinación  y el vértigo de quien tiene un destino en su cabeza. En los últimos tiempos, ya en la pasada temporada, el centro del campo oviedista era la terminal de un aeropuerto; el andén de una estación. Un ámbito en el que se está quieto con el objetivo de moverse.
Si por la tierra media de ese juego de tronos que es un campo de fútbol pasan los futbolistas como los automóviles en una operación salida, debemos prepararnos para una juerga porque si después de tanto apuro llegamos para no hacer nada, la semana de trabajo y entrenamiento habrá sido en balde.
El Oviedo mantiene una constante con respecto al de la temporada anterior: su pegada, su capacidad para hacer goles. Si esta temporada no marca más es por su temor a la juerga. Contra el Elche presiono más arriba (así se empieza una juerga, llegando a la barra antes que los otros invitados) y los brindis se sucedieron y la espuma se derramó de las botellas. Hay que convencerse de una vez: el Oviedo sólo vencerá a base de derrochar. Siendo gastizo y disfrutón le irá mucho mejor. Si pasa por ser el equipo con una de las mejores nóminas de delanteros, ¿por qué no nos vamos de marcha hasta por lo menos marcar tres goles en cada partido? Salir a ver qué pasa o a ver si hay suerte es ceder la iniciativa al azar. Si se sale, hay que hacerlo como si fuera la última noche. ¿Acaso el mítico Rat Pack (aquel talentoso y juerguista trío formado por Dean Martin, Frank Sinatra y Sammy Davis Jr.) pensaba en la resaca o en la mañana siguiente?
Que Toché descorche todo lo que pueda. Que Susaeta saque a bailar al personal. Que lo maree con amagos y esa pierna derecha enguantada en lamé. Que Jonathan Perereira hurgue en los rincones mas escondidos. Y que Michu decida cuál va a ser la próxima canción a interpretar. ¿Les parece poco? Pues aún hay más. Tenemos a Saúl Berjón que, como si Frank Sinatra se tratase, debe pelear "de aquí a la eternidad", flotar un jet para cruzar el océano mientras se enumeran y recuerdan los goles marcados.
En el Rat Pack, si uno de su miembros era contratado para un espectáculo, el resto de los miembros hacían cameos y la expectación era mayor. Esa debe ser la táctica: aprovechar lo que mejor y más tenemos.
A tocar un swing de ¡uyys!, de goles, de tiros al palo... Que no hay nada más desalentador e inoportuno en los noventa minutos de partido que la música de un réquiem y un oratorio.
Que el Tartiere sea Las Vegas. Y que vuelva Elvis vestido con un mono blanco. Que es una bobada eso de que está muerto y la afición azul está loca por cantar y bailar "Burning love".



                         Fernando Menéndez

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