martes, 13 de junio de 2017

De cabeza: Il Capitano (originariamente en La Nueva España)

DE CABEZA


Il Capitano


El domingo pasado vi a Francesco Totti decir adiós después de veinticinco años en la Roma. No le faltaron ofertas de los mejores clubes del mundo. Pero Roma es su ciudad. La Roma, su equipo. El domingo pasado vi una excepcional armonía en las gradas del estadio olímpico: tantos aficionados llorando al unísono al despedirse de su capitán que parecía una coreografía dirigida por la emoción. Totti debutó en el primer equipo de la Roma un mes de marzo de 1993. Por aquel entonces, el Real Oviedo jugaba en Primera División y en su plantilla figuraban futbolistas como Jerkan, Carlos, Rivas, Jokanović...
El domingo pasado pasado los romanos debían ganar al Genoa si querían asegurarse  el pase directo a la Liga de Campeones y lo lograron. Spalletti, el entrenador romanista, prometió que Totti jugaría minutos importantes y lo cumplió. Después me puse a ver el partido del Oviedo en Córdoba  y fue como viajar de Xanadú hasta la oscuridad más abisal. Hay muchas maneras de decir adiós y todas están determinadas por lo que se deja atrás: por algo la de Totti es tan noble y la del Real Oviedo tan bochornosa. Si no fuera por el disgusto, diría que los jugadores azules quisieron homenajear al clásico género del "slapstick": esa comedia que recurre a bromas exageradas de humor físico para definir una producción dramática con argumento sencillo. Aunque por el estadio de El Arcángel no flotó la tierna torpeza de los Keaton, Chaplin o Lloyd. De la definición canónica del género, lo que quedó sobre el césped cordobés fue la producción dramática y el argumento sencillo. Tan sencillo de comprender como que no se puede llegar a ningún lado si en realidad no lo deseas. Hasta el domingo, quería creer que el fútbol podía ser un deporte de errores no forzados, menos aún premeditados. Ahora ya no puedo pensar lo mismo. Y no es que fuera un ingenuo, es que me niego a dar el brazo a torcer ante la cofradía de los conspiranoicos y del "qué más da".
Lo último que debe hacer un equipo de fútbol es avergonzar a su afición. Y perdón por la gravedad pues sigo pensando que esto sólo es un juego, pero también se juega por alcanzar la alegría y una temporada más nos la han vuelto a arrebatar después de meses con la miel en los labios: a eso se le llama crueldad. A Fernando Hierro no le gusta que se compare esta temporada con la anterior pero es mayo y estamos en las mismas.
Francesco Totti cuelga las botas: talento, orgullo, valor y garra. Hasta siempre y gracias, "capitano". Este abnegado oviedista te saluda.


                  Fernando Menéndez

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