lunes, 26 de junio de 2017

De cabeza: La respuesta está en el viento (originariamente en La Nueva España)

DE CABEZA


La respuesta está en el viento


A efectos prácticos, la penúltima jornada de la liga fue igual que la primera: la respuesta sigue en el viento. A efectos anímicos, por supuesto que no. La grada del Tartiere se expresó como los rebeldes de Espartaco: al unísono y bajo el signo de la discrepancia. Cada uno diciendo lo que quiere y haciendo lo que puede. Por lo que a mí respecta, como el personaje que interpreta Tony Curtis en el film de Kubrick, podré escribir algunos versos de vez en cuando y encadenar unas pocas frases subordinadas.
El Oviedo pende de un milagro y el alma oviedista se escinde entre la fantasía y el híperrealismo. Pero es muy tarde ya para andar decidiendo qué género nos conviene. Si fuese el agente Cooper de "Twin Peaks" encendería la grabadora para confesarle mis impresiones y dejar constancia de lo que pasa a mi alrededor. Porque lo escrito no se lo llevará el viento pero cada vez tiene más dificultades para abrirse paso.
Ruedan las especulaciones y ruedan los nombres. Llegas al estadio como quien llega a un examen de reválida: notas al rendimiento de cada jugador. Bajas y altas. Candidatos al banquillo... Se dice que el fútbol no tiene memoria y en buena parte es cierto, pues la memoria es una inquilina incómoda que siempre tiene algo que decir y reclamar. Dijo Saúl Berjón que tampoco conviene olvidar de dónde venimos, que hace nada estábamos en Segunda B. Es una afirmación con la que es fácil estar de acuerdo pero dicha ahora suena a mero apaga fuegos. Hubiese tenido más valor al comienzo del campeonato.
Equipos históricos como Mallorca o Elche caen al pozo y en nuestro caso, solo dos temporadas y ya hemos merodeado por los puestos de privilegio. Sin embargo, vivir es pedir más.
No vengo yo a justificar ni a disculpar a nadie. Somos lo que somos por las decisiones que hemos tomado. Entre las cosas que echo de menos están la humildad y la paciencia. Dos valores, por cierto, que cotizan a la baja. Ya se ha dicho aquí en más ocasiones: la historia no gana partidos. De lo ocurrido el domingo pasado, lo mejor fue una pequeña justicia de relativa importancia: que fuera Christian Fernández el autor del gol de la victoria después de los gazapos del encuentro contra el Córdoba pone, de alguna manera, ciertas cosas en su sitio. No me parece que sea el lateral izquierdo el más indicado para recibir críticas y reproches. Aunque no sé si posee el suficiente carácter, ya que medir esa circunstancia no parece fácil. Decía Pacho Maturana que cada uno juega como es. Tal vez haya que empezar por ahí. Fernando Hierro lo tiene muy claro. Yo debo de ser muy ingenuo pues siempre creí que esa era una de las tareas de un técnico: inyectar carácter donde fuera necesario. Lo cierto es que siendo jugador del Madrid iba sobrado de personalidad. En fin.
No esperen de mí un ataque de ira. Tampoco una confortable complacencia. Espartaco incitaba a la rebelión pero sin renunciar al diálogo. La palabra antes que la fuerza. Por ese orden.


              Fernando Menéndez

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